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Las pecas de la luna. Capítulo 8

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En la base secreta, solo podían observar por las pantallas cómo la nave principal de la SGCE, con el Vacío a su espalda, avanzaba lentamente. Atravesaba sistemas, dejaba atrás planetas y se aproximaba con decisión contenida hacia un punto que parecía marcar un destino inapelable.  La base central de la SGCE y su personal habían sido transportados a una posición cercana a Xochi-12; desde allí podían interceptar a la nave antes de que alcanzara su objetivo.  En la base secreta, el ambiente era una mezcla de temor y esperanza contenida. Todos aguardaban que el tiempo avanzara rápido para que llegara una resolución: vencer al Vacío, desterrar a las sombras, y devolver la paz al universo. Wian deseaba que todo terminara para poder despedirse de su padre, regresar a su mundo y cuidar a su gente. Jeremías buscaba el fin del conflicto para conocer más del cosmos, quedarse al lado de Wian y descubrir cuánto pudiera sobre las estrellas.  —Jeremías, Wian —dijo Azhumii desde el panel principal—, l...

Las pecas de la luna. Capitulo 7

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En la base secreta —¡Azhumii! ¡Tenemos que saber qué pasó con la SGCE! —gritó Wian. —¡Quiero ese informe ya! —replicó Azhumii con voz firme. En la base secreta, decenas de seres de distintas razas tecleaban frenéticamente en paneles de control. Cada pantalla destellaba con datos caóticos, rutas estelares y señales codificadas. La tensión se palpaba como electricidad en el aire. —Tenemos la información, mire —dijo un polposio, extendiendo uno de sus tentáculos hacia la pantalla principal. En ella, el registro era claro: la flota completa de la SGCE había sido aniquilada. Solo una nave permanecía entera, orbitando junto a una masa irregular que parecía un asteroide. Las lecturas de vida indicaban siete formas distintas, todas de especies diferentes. El resto… era silencio. —¿Cómo es posible? —susurró Azhumii. —Wian, debes encabezar la operación —dijo con gravedad—. Todos seguiremos tus órdenes. En la nave principal de la SGCE —Detectamos múltiples señales inspeccionando el sector —anunci...

Las pecas de la luna. Capitulo 6

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—¿Qué hacemos? —gritó el capitán. Los cuerpos que faltaban comenzaron a moverse; recorrían las naves como sombras pegadas al metal. Más cadáveres emergían del Vacío. Los que chocaban con una nave se aferraban a ella; los que no, desaparecían en la negrura del espacio. Ya aferrados, buscaban la forma de entrar: dañaban motores, golpeaban cristales, arañaban paneles. No importaba el método; su objetivo era destruir las naves. —¡Activen los escudos y desplieguen el cinturón magnético con todas las naves! —ordenó el Supremo Líder. —Atención, todas las naves: activen escudos y desplieguen el cinturón magnético —transmitió el capitán por radio. La flota galáctica de la SGCE empezó el despliegue. El cinturón magnético, arma defensiva diseñada para repeler objetos y desechos espaciales, se extendió alrededor de la formación. Durante años lo habían usado para esquivar cometas y basura; ahora su supervivencia dependía de él. Poco a poco, los cuerpos fueron rechazados; unos cuantos quedaron colga...

Las pecas de la luna. Capitulo 5

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Mando Supremo de la SGCE —Supremo Líder, tenemos— —Sí, lo sé. La SGCE está inoperable. Debemos actuar. Convoca a las fuerzas, despliega las flotas de ataque y envía todas las naves ejecutoras a las condenadas de Sigma X3. —Pero esas coordenadas llevan a la frontera con el Vacío... —La única fuerza que desconocemos se encuentra en ese lugar. Envía todo y prepara mi nave. Que todos utilicen los Puentes de Luz para llegar. Tomen formación nivel cinco y esperen mi llegada. —Entendido. Mientras tanto, en Xochi-12... Jeremías y Wian se encontraban en la base de los opositores, un complejo escondido ante cualquier radar. —¡Se reportan varios cruceros de ataque moviéndose en diferentes sistemas! —gritaron desde el centro de control. —Nuestro informante confirma acciones de nivel cinco por parte de la SGCE. —Atacarán con armas estelares… piensan erradicar todo rastro de vida. El pánico comenzó a expandirse. Cada alarma, cada punto rojo en las pantallas, era una palpitación de horror. Nadie imag...

Las pecas de la luna. Capitulo 4

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La célula de seguridad empezó a temblar. Un campo rodeaba toda la estructura, como un escudo brillante. Se escuchó un motor, y en un parpadeo aquel lugar comenzó a quedar atrás. Veíamos cómo los escombros del recinto se mezclaban con tierra y piedras mientras quedaban atrás. La luz del sol nos cegó momentáneamente. A lo lejos, explosiones y destellos iluminaban el horizonte. No sabíamos quién estaba atacando. Wian me señaló un objeto.  —Mira… esa cosa está aterrizando —me dijo. El objeto, para mi asombro, solo podía describirse como una enorme roca. Su figura era la de un huevo, pero con aspecto pétreo. Lo vimos aterrizar en un campo verde: sus propulsores se apagaron y una compuerta se abrió. De aquel objeto emergió una figura negra, sin color, sin sombra. El sol no reflejaba ninguna luz en ese cuerpo: solo el infinito negro lo rodeaba. A medida que la célula se alejaba de la aldea, sentía su mirada penetrante, fría y llena de odio, observándonos fijamente. La figura permaneció inmóvi...

Las pecas de la luna. Capitulo 3

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Oficina central de la SGCE.  —General, recibimos un mensaje urgente del sistema Axzhu, planeta Ikh-zhu —informó la comandante, con la voz tensa—. Describen la aparición de un humano proveniente de la Tierra que porta unos hongos capaces de teletransportar a distintos sistemas del SGCE.  El líder de la aldea Häckti Uizhu los probó: viajó a dos sistemas y regresó sin que nuestros radares galácticos detectaran el salto.  El general, un ser de piel opalina y ojos de cuarzo, dejó caer un silencio de plomo.  —Envíen una unidad de investigación de nivel dos —ordenó al fin—. Agentes de varios sistemas, dos diplomáticos de mundos lejanos y un comandante del planeta Puix: su reputación de pacifistas servirá de mediación. Quiero activado el rastreo interplanetario de genes y un inspector de recuerdos. Necesito un informe detallado de lo que ese humano ha visto… y de cómo atravesó cincuenta y ocho sistemas sin que nadie lo advirtiera.  Aldea Häckti Uizhu.  —Jeremías, ¿recuerdas con quién estabas a...

Las pecas de la luna. Capítulo 2

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Desperté con el retumbar de tambores. La capucha que cubría mi cabeza no me permitía distinguir figuras; apenas pequeños destellos de luz, como antorchas lejanas deformadas. De pronto, un silencio brutal. —Kayuc ahut eht ahie!! Willyiop yaghur unka eht! —tronó una voz a mi lado. La capucha se deslizó de golpe. El brillo me hirió los ojos. Jamás había visto un lugar semejante: ninguna pintura, película o la imaginación más desbordada podrían concebir lo que se desplegaba ante mí. Seres de piel roja, cabello negro con destellos blancos, de forma humanoide pero mucho más altos: algunos superaban los dos metros. A mi lado, un anciano de pecho ancho, con decoraciones brillantes que le daban un aire de sabiduría eterna. Entre ellos había niños de mi estatura y lo que parecían bebés de apenas medio metro. Sus antorchas, encajadas en los árboles, sostenían cráneos de animales —o algo parecido— como si fueran farolas macabras. Algunos cráneos recordaban cerdos, vacas o cabras… o eso me decía mi...